4.7.04

Verano loco.

El verano ha llegado sin paliativos a Sevilla. Han llegado los días de más de 45 grados, las noches de cerca de 30 (aunque los dos últimos días las temperaturas han sido "más suaves", con mínimas de 20 y máximas de 37...), los apagones por falta de suministro eléctrico (Gracias, Sevillana Endesa), el aire aconcicionado a tope...

Y claro, también han llegado los días fuertes en la heladería. Son ya dos sábados consecutivos (el pasado y anoche) que he cerrado a las TRES de la madrugada...

Es horroroso, las bullas que se forman a partir de las 11, 11 y media de la noche no son aptas para gente a la que le guste lan tranquilidad. Imaginad que a esa hora, anoche, llevabamos en la caja sólo el 15% de la venta de todo el día. Después, en 3 horas, vendimos 5 veces más de lo que llevabamos desde las 2 hasta las 11, en 9 horas.

Parece que regaláramos el helado, es increible... y en las bullas pasa de todo. La gente se pelea por que le atiendan, aunque siempre pasa que aún preguntando voz en grito "quién va??", con todo ese salón lleno hasta arriba, haya que preguntarlo más de una vez. No se enteran de que les toca y luego se cabrean cuando no se les atiende a ellos primero.

Y se acaban las cubetas, somos tres, llegate a los congeladores de dentro a cambiar la vainilla, ya no hay hielo, "me das un vasito de agua?", "el kinderbón a que sabe?", se acaban las servilletas, "teneis servilletas?", "están todas en las mesas, caballero"...

"Yo quiero nata con nueces", por enésima vez "tarrina o cucurucho, grande o chico?", "son 1,90", y ahora, esa señora con esa bulla gritandote "me toca a mí, me toca a mí!!", con una mano coge su cucurucho y con la otra, intenta buscar en su monederito las moneditas hasta llegar al precio "Pepi, tienes un euro, que no llevo suelto?... y la gente se agolpa en las vitrinas.

Las mesas de fuera se llenan, nadie tira nada a las papeleras, sal cuando puedas a limpiar los veladores, recoger las mesas, las copas de cristal, los vasos de tubo... los que quedan y no se los han mangado, claro. Sal y esa bulla ahora con sólo dos personas para atender.

Entra de nuevo, pide permiso para pasar para adentro, bloquean el paso a la cocina, sal de nuevo a reponer los cucuruchos, "me das una cucharita que se me ha caido", "Ay!, perdona, era para llevar..."

Ya son casi las dos, la bulla decae, apagamos las luces, echamos la cancela por la mitad... la gente se cuela para adentro, dá igual... "está abierto?", "un white label cola", "no me queda white label", "dá igual, ballantine´s", que mejor hora para sentarse tranquilito a pedirse un cubata cuando alguno de nosotros está ya barriendo en la calle... no falla, siempre hay alguno que se cree que aquello es el Bilindo o el Alfonso.

Pero bueno, al final, llega un momento que todo está limpio, recogido, la cuenta cuadra, vuelves a casa, te duchas y... y ahora qué?

Sarah, te echo de menos cuando llego a casa.

1 comentarios:

Blogger fabian dijo...

tan de locos? tan maldecudada y pesada tu clietela?! de todas maneras disfruta de todo eso y no reniegues mas! por cierto con sarah en breve a barcelona, no? saludos ;)

3:42 p. m.  

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