22.11.04

Me faltan ocho meses.

Pasado el shock ya de saber la noticia tardía de lo del padre de Lorena y habiendo decidido no hacer nada al respecto y que sea el destino el que quiera o no que algún día nos volvamos a encontrar, sigo con mi apacible invierno.
Invierno total, de haber sacado ya el calentador pequeñito que compramos el año pasado para el salón y que se convierte en estos meses en el electrodoméstico más preciado de Las Golndrinas.
Sigo con mi proyecto de escaneo de fotos, mal que le pese a gente como a Valle después de las que han aparecido de ella en 1992... (no te preocupes que he encontrado unas del 99 mucho más potables)
Y como yo soy un tío muy ordenado, (lo crean o no, es un hecho), que gusta de clasificar las cosas, guardarlo todo y no tirar nada, pués intento que cada foto que escaneo lleve consigo su fecha... y no es fácil, pero más o menos lo consigo.
Y cómo acordarse de que día era ese de una foto cuándo teníamos 20 años? fácil: escribo un diario... pero no el típico de "... querido diario, hoy la vi pasar por la esquina de mi calle y un poquito más y le digo -hola-", no, esos eran mis diarios de cuando tenía 12 o 13 años.
Pero desde 1995 escribo el diario que se puede intuir aquí arriba a la izquierda. Un simple folio dividido en cuatro columnas y 31 filas. Así sale todo un cuatrimestre. No es más que un microespacio de 5 cm de largo por casi 1 de ancho para contar lo más importante que se hizo aquel día.
De este modo, ya van 30 folios de cuatrimestres desde enero del 95 hasta este último que veis... pero me faltan ocho meses!
Y es que no encuentro el último cuatrimestre del 2002 y el primero del 2003. Una época clave para mí: El inicio de estar harto de la heladería, de echar de menos a Sarah, de saber que de ese modo, nuestra relación no iría muy lejos, de tomar desiciones... de coger el coche con Fabián e irse a Dinamarca cruzando Europa en 3 días.
De Navidad de 2002, de conocer por primera vez a mis suegros, con un Lars como a mí me gusta recordarlo, de aquel fin de año de Emdrup 2002/03... de nuestra casa de Copenhague, Søndre allé 11, de las inquietudes de no encontrar trabajo, de los primeros intentos, de MaxMara, de Café Último... de empezar en la Lanterna. De comerme mi orgullo acabando de fregapatos en una cocina... pero de vivir con Sarah, de superar los obstáculos, de recibir la visita de Jose Vela y Marta a casa... y llegó abril.
Pués sí. Me faltan justo esos dos folios que no sé ya dónde buscar por casa... espero que aparezcan, porque perder la memoria escrita de esos 8 meses, sobre todo del primer cuatrimestre del 2003, sería como peredr una parte importante de mi vida.
Seguiré buscando.

2 comentarios:

Blogger Estrella Marinera dijo...

mmmjeje es medio raro saber de q un hombre tenga algo asi como un diario...
yo recuerdo q en el 95 un tio me regalo un calendario y ahi empece a escribir en cada cuadrito las cosas q me pasaban a diario... tengo 7 calendarios y la mitad de este año... pero es bueno de vez en cuando darles un vistazo y recordar...
Espero q encuentres esas partes q faltan...

7:33 p. m.  
Blogger fabian dijo...

cuando vi por primera vez uno de tus "diarios" ALUCINÉ! escritos con esa letra tan pequeña que sólo tu puedes descifrar... IMRESIONANTE, habla mucho sobre ti, aunque lo que mas me sorprende es en lo que yo mas fallo: la constancia! FELICIDADES! la constancia es una virtud básica. esa misma constancia te llevará hasta ese lugar insólito y cercano dónde te esperan esos ochos meses perdidos en apariencia... y en el peor de los casos, como te decía en un comentario anterior, toda perdida implica un hallazgo, un avance. A mi a "bote pronto", que dicen en españa, me parece muy significativo que andes como loco buscando esos imprescindibles ocho meses de tu vida...
tranquilo que si han de aparecer, apareceran.
También te queda la opción de atarle un nudo San Cucufato ;)


yours.

1:31 a. m.  

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