8.7.05

cura de humildad vs. vergüenza torera.

Cuando vi la nota no me lo podía creer: un triste 5,4!!

El peor de la clase... hasta la señora cercana ya a la jubilación que más bien habla portuñol en vez de portugués tenía mucho mejor nota que yo.

Entonces lo que sentí fue vergüenza, y más habiendo quedado todos los compañeros aquella tarde de final de mayo para ver las notas juntos e irnos a tomar un helado a Montano, todos los compañeros más la profesora, São.

Transcurría la tarde y mientras todos hablaban, recordando situaciones vividas en estos 4 años de cursos de portugués, yo estaba sumergido en mi propio fracaso.

No podía ser. Hacía más de 6 años que me matriculé en portugués I, había hecho cuatro cursos que, pacientemente y venciendo los dos años de ausencia danesa, se resumían en una mediocre cifra en un papel que rezaba "portugués IV".
Mientras los demás recordaban anécdotas y a ex-compañeros, yo iba poco a poco abriendo los ojos en mis adentros.
Me había confiado demasiado, me había pasado de chulo... no había cogido un libro ni una sola hoja de apuntes antes del segundo parcial, aquel del 25 de mayo.
Pensaba yo, engañándome a mí mismo, que mi pasión por Portugal, que ver la RTP internacional de vez en cuando y visitar blogs portugueses con frecuencia iban a ser más que suficiente para sacar una puntuación notable.
Y allí estaba yo, delante del examen, comprobando que no sabía la diferencia real entre el pretérito mais-que-perfeito composto y el simples, que no me acordaba del criterio para poner el pronombre detrás o delante del verbo en aquella frase y que de las palabras del portugués de la calle a explicar, sólo sabía la mitad.
Aquel 5,4 fue una cura de humildad.
Menos mal que de una cura de humidad, en mi caso nació una vergüenza torera. Tenía tres semanas antes del examen final del idioma.
Tres semanas que, especialmente en sus últimos 10 días, me las pasé repasando apuntes, resumiendo el libro desde la unidade 1 a la unidade 20, convirtiéndome un experto en calão y sintiendo que sólo sacando más de un siete en el examen estaría satisfecho.
Cuando el pasado lunes vi que ese 5,4 se había transformado en un 7,5 sentí, más que alegría, alivio. El trabajo bien hecho, la tranquilidad de haber puesto mis esfuerzos y mis ilusiones en estos 4 cursos a la altura de una nota respetable.
Ahora que ayer salió también la nota del examen oral, que ha subido mi media y que le da aun más sentido al trabajo de esas tres semanas, pongo punto final a esta aventura de mis clases en el instituto de idiomas para aprender portugués. Es un momento, al fin y al cabo, triste.
No dejaré de aprender en el futuro, porque como São dice, un idioma, felizmente, nunca termina de aprenderse. Seguiré leyendo, escuchando y hablando (cuando tenga ocasión) portugués, pero además de todo eso, estas clases también me enseñaron algo más:
La vergüenza torera después de una cura de humildad.

3 comentarios:

Anonymous Rafa dijo...

Fico contente pelo teu resultado. Por outro lado, Dani, o post é bonito, excepto aquilo da sra. que mais bem fala portunhol... Não sejas mau, pá.
Bom, a seguir apreendendo português con afã.
Cumprimentos, Rafa.

7:18 p. m.  
Blogger gemmita dijo...

los baños de humildad nunca están de más. A veces nos malacostumbran y nos subimos al pedestal durante demasiado tiempo..

10:42 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Eu, tal como o Rafa, fico também muito contente pelo resultado que obteve no final de Português IV. Ainda bem que o 5,4 o fez reagir assim. Você, como lhe disse já muitas vezes, fala muito bem português, tem um sotaque muito bonito, muito doce (quase tanto como os gelados de Montano, ah, ah,!!) era só estudar um bocadinho mais a gramática (coisa chata, é verdade, mas necessária!). Parece que o 5,4 foi o estímulo necessário. Ainda bem!!!!
Desde aqui os meus parabéns e um beijinho para todos os colegas das aulas de português, sobretudo para o Rafa e a Pombinha, que são os mais frequentes visitantes das "Histórias do Dani".
Foi realmente um prazer tê-los como alunos!
Não imaginam como é agradável ensinar uma coisa que se adora (neste caso, a língua portuguesa)a pessoas tão motivadas, tão interessadas e tão simpáticas (se bem que nem sempre tão trabalhadoras... ai, os TPC que não se fazem...)
Ainda por cima, as aulas acabaram em beleza: com um gelado na famosa geladaria do Dani. Melhor impossível!!!!!
Até já começo a ter saudades (ou não fosse eu portuguesa, não é?)

Já agora, para que todos os visitantes saibam, a nota final do Dani (depois da "cura de humildade") foi um 8,3. Nada mau...

São

11:45 a. m.  

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