12.4.06

Miércoles Santo panadero.

Dicen que uno de los últimos años que salió con la Banda del Sol detrás, en el andén del ayuntamiento, Los Panaderos no pararon ni un metro. Andaron desde el inicio de la Avenida hasta la esquina de Tetuán sin parar. Una sola chicotá. Dicen algunos que les tocaron el disco entero. Lo contaba Raul, aquel que tenía (y tiene) tanto arte.

Desde entonces, nunca me dió tiempo de llegar antes de que pasaran por allí. Siempre los cogí ya en Tetuán o enfilando Velázquez.

Los primeros años te metías detrás, y ya los últimos te metías delante. La diferencia estaba en los metros que la gente hacía que hubiera de separación entre el paso y la banda, primero, o entre el paso y la presidencia, segundo.

En aquella época la calle Sierpes era una pista de carreras. Ya se barría por allí y las sillas estaban boca abajo. Había que tener cuidaito con no resbalarse por la cera, pero era obligatorio llegar a La Campana para ver El Prendimiento doblando la esquina. Siempre había peleas y siempre te tocaba alguno más alto que tú en esa bulla, pero nosotros eramos aquella especie de energúmenos capaces de meternos entre autenticas piñas de gente. Podíamos con todo. Éramos hooligans cofrades.

Y hasta ese punto de ser ultra que hasta Antonio Jesús contaba, medio en broma medio en serio, que le iba a pedir a su madre que le hiciera una bufanda que en vez de poner "Sevilla FC" pusiera "Ultras Panaderos", porque sí, porque nos encantaba meternos delante del paso y andar sobre los pies imaginando ir debajo de ese tremendo barco.

Y en esas estaba yo, escribiendo mentalmente este post, cuando Juan me acaba de llamar y decirme que esta noche, por supuesto, cuanta conmigo para estar ahí, entre Martín Villa y Orfila, siendo, un año más, ultras panaderos.

3 comentarios:

Anonymous MarivipSuperstar dijo...

Ya he vivido esa sensación en la Semana santa de Málaga de la mano de mi querido amigo Antonio,al mismísimo pie del paso de la Virgen, acompañandola por carreterías y parando delante de la tribuna de los pobres para que se te ponga un nudo en la garganta al oír las saetas que le dedican, o caminando de espaldas y de frente a la Señora, hacia el encuentro, con el aliento de los hombres de trono, como allí llaman a los costaleros, dandome en toda la cara, ya que allí van descubiertos.

Pero él, y todos mis conocidos saben, que me muero por vivir lo mismo con la Semana santa de Sevilla.

Que envidia me da leer esto!!

2:17 a. m.  
Blogger Pau dijo...

¿¿Y el pan??? Porque les entrará hambre digo yo, y con un nombre así más.

10:01 p. m.  
Blogger grelinno dijo...

Yo eso no lo he vivido, pero mi Madrugá, el ver a mi Trianera y a mi Cristo de las Tres Caidas salir de mi Capilla de los Navegantes y de mi Calle Pureza de mi Triana (porque sí, ya sabes que yo soy Trianero,a llí, al ladito de la ya no existente Carmina Ordóñez, con Paquirrín embutido de blaco, y las velas, y los llantos, y el tirarse al suelo y los aplausos y el mirarnos A y yo y no saber que hacer, si aplaudir, llorar o arrodillarnos pues como que no lo cambio por nada... Besotes por este viaje a Sevilla y a su S.Santa

8:05 p. m.  

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